Información básica

¿Para quién es este sitio?

Bienvenido a todos los que han decidido probar métodos no convencionales para mejorar la visión. Estos métodos fueron descritos hace 100 años por el brillante oftalmólogo estadounidense Dr. William Bates, y aún hoy se siguen desarrollando y aplicando con éxito en todo el mundo. Basados en años de experiencia e investigación, muestran cómo fortalecer la visión de forma natural y cómo debería ser el proceso correcto de mirar y ver, tan distorsionado en el mundo actual, dominado por las pantallas y la tecnología. Este sitio web es para:

  1. Cualquier persona con problemas de visión que quiera recuperar de forma natural su agudeza visual anterior.
  2. Personas con buena visión, para que el fantasma de las gafas nunca las alcance y su vista llegue a ser incluso mejor que antes.
  3. Todas las personas de entre 5 y 100 años, porque nunca es tarde para mejorar la visión.

El método del Dr. Bates

Retrato del Dr. William H. Bates

El Dr. William Horatio Bates (1860–1930) fue, en su época, uno de los mejores oftalmólogos que trabajaban en renombrados hospitales de Nueva York; profesor de oftalmología; y además dirigía una consulta privada. Dedicó toda su vida al estudio del funcionamiento del ojo y del proceso de la visión.

En 1920 publicó el libro La vista perfecta sin gafas, en el que discrepaba de la teoría de la visión de Helmholtz, generalmente aceptada (y que aún hoy se utiliza en oftalmología). Esta teoría sostiene que la visión nítida depende de los diminutos músculos ciliares situados en el interior del ojo, que supuestamente "controlan" el grosor del cristalino. Helmholtz les atribuía el papel principal en la acomodación. El Dr. Bates concluyó que la principal herramienta de la acomodación no es el cristalino, sino los músculos externos del ojo, responsables no solo de los movimientos oculares, sino también de alargar y acortar todo el ojo en su eje anteroposterior (de forma similar al objetivo de una cámara o a unos prismáticos). Bates describió experimentos con animales y pacientes que, a su juicio, confirmaban esta teoría (Perfect Sight Without Glasses, 1920, cap. 4–6); la oftalmología convencional, sin embargo, sigue atribuyendo la acomodación principalmente al cristalino.

Explicó la visión nítida de los objetos cercanos por el trabajo de los dos músculos oblicuos (externos), que aplanan (alargan) el globo ocular —igual que se aplana una pelota cuando te sientas sobre ella—, mientras que la visión precisa de los objetos lejanos implicaba el trabajo de los cuatro músculos rectos (externos), que contraen ("acortan") el ojo en la dirección opuesta. La idea de Bates de que el ojo funciona así (a través de los músculos extraoculares) se apoya en casos inexplicados de visión nítida en personas a las que, por una u otra razón (por ejemplo, cataratas), se les había extraído el cristalino o que nacieron sin él.

Lo más notable de Bates parece ser su forma de abordar al paciente y su dolencia. Bates no se preguntaba, como hacen casi todos los oftalmólogos, cómo elegir las mejores gafas para el paciente. Pensaba en cómo ayudar de verdad a cada paciente, es decir, cómo curar su dolencia para que pudiera ver con normalidad. Los principales supuestos de la teoría de Bates son:

  1. Recuperar una buena visión es posible

    Uno de los supuestos básicos del Dr. Bates era la afirmación de que, así como un miembro fracturado puede recuperar toda su funcionalidad mediante ejercicios y tratamientos de rehabilitación, también el órgano de la visión puede recuperar plena funcionalidad, es decir, la agudeza visual, sin necesidad de gafas.

  2. Rechazar las lentes artificiales y las gafas

    Según los supuestos del Dr. Bates, las gafas y las lentes artificiales son para los ojos lo que las muletas para una persona con una pierna ya soldada. Una persona con un defecto de visión que no renuncie a sus propias muletas para los ojos (es decir, las gafas) y no emprenda tratamientos de rehabilitación —la reeducación y mejora del órgano visual— nunca logrará mejorar su visión; al contrario, solo puede esperar un empeoramiento de la calidad de su visión y la necesidad de lentes más fuertes recetadas por un oftalmólogo.

  3. La agudeza visual es variable

    Uno de los supuestos teóricos de Bates era la afirmación de que la agudeza visual cambia de buena a mala y viceversa, según el estado físico y emocional de cada persona. Bates observó que la visión no se mantiene constantemente en un mismo nivel de calidad, sino que cambia de forma continua.

  4. Reeducar la visión: deshacerse de los malos hábitos

    El Dr. Bates concluyó que la mayoría de los problemas que dificultan el proceso de la visión están causados por un uso incorrecto del órgano visual. Los malos hábitos al usar los ojos siempre están estrechamente ligados a la tensión, y esa tensión afecta también a todo el cuerpo. El Dr. Bates descubrió que, al aprender buenas técnicas de visión (en particular técnicas de relajación), la tensión en los ojos y en todo el cuerpo se reduce. Lo observó cuando sus pacientes aprendían métodos para relajar los ojos y la mente, lo que mejoraba directamente su visión y reducía sus errores refractivos.

  5. La relajación: la clave del éxito

    En el método del Dr. Bates, la capacidad de relajación pasiva y dinámica es la primera y más básica técnica que conduce a una mejor visión. Por relajación entendemos no solo la habilidad general de relajar los músculos, sino también la relajación mental, sin la cual el proceso de la visión no es posible. Las técnicas de relajación que utilizó Bates resultaron suficientes en muchos casos para que muchos de sus pacientes mejoraran su visión.

  6. Técnicas básicas utilizadas por Bates

    Aquí solo enumeraremos las técnicas básicas que Bates utilizaba con sus pacientes, y que dieron resultados sorprendentes en el tratamiento de los problemas de visión. Estas técnicas se describirán en detalle en las secciones correspondientes de nuestro portal. Incluyen: relajación del cuerpo y de los ojos, palming (cubrir los ojos), fijación central, solarización, balanceo, visualización, parpadeo, micromovimientos oculares, la técnica del destello, la mirada analítica y muchas otras que intentaremos tratar aquí.

Antes de empezar, visita a un oftalmólogo

Mujer durante un examen ocular con el oftalmólogo

Visitar a un oftalmólogo es importante por varias razones. En primer lugar, determinará tu defecto de visión, lo que facilitará elegir ejercicios para un defecto concreto y servirá como punto de referencia para medir la mejora de la visión. La visita a un especialista también permite detectar cambios inusuales en el ojo, degeneraciones, tumores y otras enfermedades oculares que podrían contraindicar los ejercicios descritos aquí.

ADVERTENCIA: Este portal web no se hace responsable de las consecuencias de realizar los ejercicios aquí presentados. En todos los casos, consulta a un oftalmólogo para determinar si estos ejercicios son seguros para ti.
También conviene mencionar las visitas de seguimiento para controlar tus progresos. Una revisión ocular de seguimiento no debería hacerse con más frecuencia de aproximadamente una vez al año. Esto se debe, entre otras cosas, al gran margen de error de medición del llamado "examen ocular computerizado". Para seguir tus progresos entre visitas, puedes utilizar una tabla de Snellen.

Gafas y lentes de contacto

Para hacer los ejercicios presentados aquí, el ojo tiene que esforzarse por trabajar, y no lo hará si nos ponemos unas "prótesis" bien ajustadas como las gafas. En general, recomendamos el siguiente enfoque:

  1. Para defectos de visión de 1 dioptría o menos, los ejercicios deben hacerse sin gafas. Las personas con estos defectos deberían dejar de llevar gafas por completo. Excepción: al conducir un coche, lleva las lentes recetadas por tu oftalmólogo.
  2. Para defectos de visión superiores a 1 dioptría, compra unas gafas alrededor de 1 dioptría más débiles y úsalas para los ejercicios y el uso diario. Excepción: al conducir un coche, lleva las lentes recetadas por tu oftalmólogo.
  3. Las personas que llevan lentes de contacto deberían dejar de usarlas (no se pueden aprovechar bien para los ejercicios) y comprar gafas (consulta los puntos 1 y 2 anteriores). Como alternativa, puedes hacer ejercicios por la mañana y por la noche, antes de ponerte las lentes de contacto, y dedicarte sobre todo a ejercicios de relajación durante el día.

Usar lentes más débiles que tu graduación completa hace que tus ojos trabajen. Al principio sin duda costará esfuerzo, pero al cabo de una o dos semanas verás cuánto se fortalecen tus ojos. Empezarás a reconocer cosas que antes se veían muy borrosas y prácticamente invisibles.

Así que quítate tus "prótesis" oculares y ponte a trabajar...

Nutrición y suplementos

Como los ejercicios de visión exigen mucho a tus ojos, conviene apoyarlos con una alimentación adecuada o con suplementos. No queremos animarte a tomar todo lo que encuentres en la farmacia, pero lee los consejos de abajo y quizá uses alguno en beneficio de tus ojos. Recomendamos encarecidamente usar gotas para los ojos, sobre todo las que contienen ácido hialurónico, para mantener los ojos bien lubricados.
  1. Escucha a tu propio cuerpo. Él te dirá lo que necesita en cada momento. Si tienes antojo de algo ácido, dulce, salado, etc., come algo ácido, dulce o salado. Por supuesto, esto no significa comerte 10 donuts al día ni ir a McDonald's un día sí y otro no. Aprende a distinguir las necesidades de tu cuerpo de los antojos.
  2. Seguro que has oído muchas veces la frase "come muchas frutas y verduras". Pues estamos de acuerdo, pero nos gustaría añadir algunos grupos de alimentos más a tener en cuenta: lácteos, carne, pescado, pan, mantequilla, dulces, frutos secos, frutas frescas y desecadas, y verduras. Es importante consumirlos con moderación, ya que mantener una dieta equilibrada es fundamental para la salud general del cuerpo.
  3. Asegúrate de mantenerte hidratado bebiendo una buena cantidad de agua a lo largo del día. Procura beber 1–2 litros de agua al día, en lugar de fiarte solo de un par de tazas de té.

Duración diaria de práctica recomendada

Una pregunta frecuente es cuál es la duración ideal de la práctica diaria. La respuesta sencilla es: dedícale todo el tiempo que puedas. Si solo dispones de 5 minutos al día para tus ojos, aprovecha al máximo esos 5 minutos. Si puedes dedicarle 1,5 horas cada día, fantástico. Puedes acceder a un plan personalizado, adaptado a tus necesidades visuales concretas y a tu disponibilidad diaria, en la sección del generador de planes de ejercicios.

Es fundamental recordar que no debes abrumarte con demasiados ejercicios al principio. Aumenta poco a poco tu tiempo de práctica, teniendo siempre presente la importancia vital de la relajación. Dedica la mayor parte de tu tiempo a los ejercicios de relajación. Los ejercicios más intensivos, que cargan más los ojos, deben usarse con moderación. Presta atención a tu cuerpo, en especial a tus ojos. Te avisarán cuando te hayas excedido y necesites un descanso. Si notas que has forzado la vista, recurre a uno de los ejercicios de relajación, sobre todo al palming (cubrir los ojos).

Los ejercicios de visión son radicalmente distintos del levantamiento de pesas o de otros entrenamientos para fortalecer los músculos. Se centran más en relajar los músculos que en desarrollarlos. Este concepto es clave para el éxito, pero no es fácil de captar, ya que la relajación dinámica y pasiva de los ojos y de todo el cuerpo es relativamente desconocida y poco practicada en nuestra cultura.

¿Cuánto tiempo hay que practicar para mejorar la visión?

La mayoría de las personas notan los primeros signos de mejora de la visión al cabo de solo 2 semanas. Sin embargo, mucho depende del tamaño de tu defecto de visión y de tu constancia con los ejercicios (al menos media hora al día, además de llevar las gafas adecuadas). De media, puedes asumir que para defectos de visión sencillos la mejora será de unas 0,5 dioptrías en 2–3 meses, con al menos 2 sesiones de ejercicios al día de 20 minutos cada una. Para obtener resultados más concretos —sobre todo los medibles por un optometrista— tendrás que esperar más tiempo.

Seamos sinceros, eso sí: es imposible lograr el éxito en medio año con defectos importantes que se han desarrollado, por ejemplo, a lo largo de 10 años. El regreso a una visión normal será gradual, pero puede conseguirse en mucho menos tiempo del que tardó en desarrollarse el defecto.

Como en muchos otros aspectos de la vida, puede llegar un momento, durante los ejercicios de visión, en el que te sientas desanimado o cansado, no veas progresos visibles o incluso notes un empeoramiento temporal de la visión. ¿Cómo afrontarlo? Por nuestra experiencia, te sugerimos tomarte un descanso de los ejercicios de visión durante una o dos semanas y dedicarte a otra cosa.

Ve a nadar o al cine un par de veces, visita a parientes lejanos; en otras palabras, tómate unas mini "vacaciones de los ejercicios". Lo más importante es no caer en el desánimo y la apatía, ya que pueden echar a perder los resultados que ya has conseguido y el tiempo que has invertido.

Fuentes y lecturas adicionales: W. H. Bates, Perfect Sight Without Glasses (1920), texto completo en Wikisource (en inglés): qué nos hacen las gafas (cap. 8) · la causa de los errores de refracción (cap. 9) · fijación central (cap. 11) · palming (cap. 12) · desplazamiento y balanceo (cap. 15) · tratamiento en casa (cap. 24). Divulgación posterior del método: Leo Angart, Mejora tu visión de forma natural. El método Bates sigue siendo científicamente cuestionado y no está aceptado por la oftalmología convencional — describimos nuestro enfoque en la página Quiénes somos.