Ejercicios para la hipermetropía/presbicia
Teoría de la hipermetropía
Otro defecto visual común es la hipermetropía. Es lo contrario de la miopía: la visión de lejos es relativamente nítida, pero la visión de cerca resulta borrosa. Esto provoca una fatiga ocular rápida al leer y puede causar dolores de cabeza e irritación de la conjuntiva. La hipermetropía tiene su origen en la forma del globo ocular: el ojo es demasiado corto o su córnea es demasiado plana. Como consecuencia, los rayos de luz que entran en el ojo se enfocan detrás de la retina en lugar de sobre ella.
Puedes encontrar más información sobre este defecto aquí
Teoría de la presbicia
La presbicia, o hipermetropía relacionada con la edad, es —como su propio nombre indica— uno de los efectos secundarios del envejecimiento general del organismo y del deterioro progresivo del funcionamiento de sus órganos. Suele aparecer en personas mayores de 40 años. La afección se agrava hasta los 60-65 años, momento en que se estabiliza. Los síntomas son los mismos que en la hipermetropía: dificultad para ver con nitidez los objetos cercanos a los ojos. Sin embargo, la causa de fondo de la presbicia es distinta de la hipermetropía comentada antes.
Puedes encontrar más información sobre este defecto aquí
Dicho esto, un número considerable de personas mayores que aseguran no necesitar gafas contradice la teoría de que la vista se deteriore de forma inevitable con el paso de los años. Aunque es difícil negar que el cristalino se vuelve más rígido y opaco con la edad, y que el estado de los músculos del ojo empeora, las técnicas del método del Dr. Bates ofrecen un remedio eficaz frente a estos cambios desfavorables.
En la presbicia realizamos los mismos ejercicios que para la hipermetropía (disponibles a continuación).
Ejercicio D1. Lectura de textos en varios tamaños
Para las personas con hipermetropía, leer letra pequeña con los ojos relajados es la mejor forma de mejorar la visión. Un texto impreso en una variedad de tamaños de fuente enseña a los ojos a enfocar letras cada vez más pequeñas mientras mantienen una relajación dinámica.
- Coloca la tabla a una distancia tal que las letras más grandes se vean ligeramente borrosas pero fácilmente reconocibles.
- Empieza mirando la letra grande, letra por letra. Deja que los ojos recorran las letras y sus formas, imaginando en tu mente lo negras que son. Parpadea con frecuencia y, de vez en cuando, cierra los ojos y visualiza lo que acabas de leer.
- Pasa ahora a la letra más pequeña y repite el paso 2. Si ya no distingues las letras con claridad, simplemente observa lo que veas, por extraño o borroso que sea. No fuerces los ojos; mira solo los contornos, los bordes y los espacios entre las letras y las palabras. Parpadea para mantener la visión relajada. De vez en cuando, cierra los ojos y repite en tu mente: "la página es blanca y las letras son negras".
- Si los ojos no están demasiado cansados, repite el paso 3 con un texto aún más pequeño.
- Vuelve ahora a la letra más grande. Es probable que la veas mucho más clara y mucho más grande que al principio del ejercicio.
Ejercicio D2. Lectura de texto invertido
El ejercicio de texto invertido te ayuda a concentrarte en lo que tus ojos ven realmente, sin que tu mente lea el texto del libro.
- Gira 180 grados una página de cualquier libro y colócala a una distancia tal que el texto se vea ligeramente borroso.
- Lee cada letra por separado, dejando que el ojo se mueva punto por punto, siguiendo la forma de la letra de manera gradual y cuidadosa. Intenta parpadear a menudo y respirar con libertad. Si te ayuda, puedes imaginar un pequeño punto negro que desplazas a lo largo de la forma de cada letra. No trates de reconocer letras ni palabras, solo mueve la mirada con libertad sobre las letras. Al final de cada línea, cierra los ojos un momento y visualiza la negrura de las letras.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Ejercicio D3. Lectura con "tromboneo"
Este ejercicio amplía tu rango de visión nítida en el "punto cercano", lo que te permite leer texto impreso desde una distancia aún más corta que antes.
- Coloca un libro o una tabla con textos de distintos tamaños a una distancia desde la que puedas leer el texto con facilidad.
- Acerca lentamente la hoja a los ojos hasta que ya no puedas leer el texto.
- Cuando la letra se vuelva borrosa, desplaza la mirada por las letras y palabras sin intentar reconocerlas. No fuerces los ojos, concéntrate solo en los contornos, los bordes y los espacios entre las letras y las palabras. Parpadea para mantener la visión relajada.
- Ahora aleja la hoja de los ojos hasta que puedas volver a leer el texto.
- Repite los pasos 2 y 3 varias veces.
- Si usas una tabla, puedes repetir el ejercicio con un texto más pequeño.
- Comprueba si ahora puedes leer cómodamente a una distancia más corta que antes.
Ejercicio D4. Ejercicio con dos tablas
Este ejercicio te permite practicar la alternancia entre la visión cercana y la lejana, mejorando la acomodación del ojo y la percepción de la profundidad.
- Para este ejercicio necesitarás una tabla especial con letras para ver tanto de cerca como de lejos.
- Fija la tabla grande en la pared a una distancia desde la que puedas verla con claridad, y sostén la tabla pequeña en la mano a una distancia en la que el texto sea visible pero se vea ligeramente borroso.
- Lee 3 letras consecutivas en la tabla grande, cierra los ojos un segundo y visualiza esas 3 letras; luego mira la tabla pequeña y lee las mismas letras. Haz lo mismo con las 3 letras siguientes.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Fuente original: W. H. Bates, Perfect Sight Without Glasses (1920), cap. 20 y 9 — texto completo en Wikisource (en inglés).