Trastornos de la visión
Estructura del ojo
El globo ocular tiene un diámetro de unos 24 mm. El ojo funciona de forma muy parecida a una cámara de vídeo. La córnea, la pupila y el cristalino crean una imagen nítida de nuestro entorno sobre la retina. El cristalino cambia de forma automáticamente, y los músculos correspondientes modifican el tamaño del globo ocular, lo que da como resultado una imagen perfectamente nítida en la retina.
Córnea — La capa exterior curva de la parte frontal del globo ocular. Ayuda a enfocar la luz que entra. La córnea obtiene sus nutrientes de las lágrimas y del líquido del interior del ojo. No tiene vasos sanguíneos y su poder de enfoque es siempre el mismo.
Esclerótica — La capa exterior blanca y protectora del ojo. Protege al ojo de las lesiones y proporciona puntos de anclaje para los músculos que mueven el globo ocular. El nervio óptico y los vasos sanguíneos atraviesan la parte posterior de la esclerótica.
Iris — La parte coloreada del ojo, situada detrás de la córnea. Tiene un orificio en el centro llamado pupila. El iris contiene músculos que ajustan el tamaño de la pupila. Esto ayuda a regular la cantidad de luz que entra en el ojo según los niveles de luz del entorno. Es un proceso automático llamado adaptación a la luz.
Cristalino — Situado detrás del iris, es una estructura transparente y ovalada. El cristalino desvía aún más la luz que pasa a través de la pupila. Puede cambiar de forma para enfocar objetos cercanos o lejanos. Esta capacidad se denomina acomodación del ojo.
Retina — La capa interior del globo ocular que detecta la luz. Contiene células llamadas bastones y conos. Los bastones detectan la intensidad de la luz, mientras que los conos nos ayudan a ver los colores.
Mácula (fóvea central) — Una pequeña zona en el centro de la retina. Tiene la mayor concentración de conos y proporciona la visión más nítida.
Músculos oculares — Seis músculos situados en el exterior del ojo mueven el globo ocular. Hay cuatro músculos rectos (superior, inferior, medial y lateral) y dos músculos oblicuos. Estos músculos trabajan juntos para controlar los movimientos del ojo y ajustar la longitud del globo ocular.
La miopía
La miopía es el defecto de visión más común y afecta a casi la mitad de la población mundial. Al principio se manifiesta como la incapacidad de ver con claridad los objetos lejanos. Lo más frecuente, sobre todo una vez que empezamos a llevar gafas, es que el defecto tienda a aumentar, en promedio 0,5–1 dioptría al año.
Físicamente puede definirse como una desproporción entre la potencia del sistema óptico del ojo y la longitud del globo ocular. En la miopía, la potencia del sistema óptico del ojo es demasiado alta o el ojo es demasiado largo, lo que produce una imagen borrosa de los objetos lejanos. La persona miope ve con claridad los objetos cercanos.
Para mejorar la agudeza visual de una persona miope se utilizan gafas correctoras divergentes o lentes de contacto. Su potencia óptica se expresa en dioptrías con signo menos. En casos de miopía elevada, más adelante en la vida pueden aparecer cambios degenerativos en la coroides, la retina y el cuerpo vítreo. La miopía suele desarrollarse durante la adolescencia.
La hipermetropía
La hipermetropía es un defecto de visión causado por una desproporción entre la potencia del sistema óptico del ojo y la longitud del globo ocular. En la hipermetropía, la potencia del sistema óptico del ojo es demasiado débil o el ojo es demasiado corto, lo que produce una imagen borrosa de los objetos tanto cercanos como lejanos.
Gracias a la capacidad del sistema óptico del ojo para añadir potencia (acomodación), una persona con hipermetropía suele ver con claridad los objetos lejanos, pero experimenta la mayor molestia al trabajar de cerca. La hipermetropía aumenta con la edad (presbicia) debido al debilitamiento progresivo del aparato de enfoque del ojo, resultado de una disminución de la eficacia del músculo ciliar y de la elasticidad del cristalino.
Para mejorar la visión de una persona hipermétrope se utilizan gafas correctoras o lentes de contacto. Estas son lentes convergentes. Su potencia óptica se indica en dioptrías, con signo más (por ejemplo, más 3 dioptrías).
Presbicia (hipermetropía asociada a la edad)
La presbicia es una disminución progresiva de la capacidad del ojo para cambiar su poder de enfoque. Es una parte natural del envejecimiento del ojo y afecta a todo el mundo, independientemente de si antes se tenían defectos de visión o no. Las personas de entre 40 y 45 años empiezan a tener dificultades para leer, sobre todo la letra pequeña, algo que suele manifestarse por la necesidad de una iluminación más intensa y de alejar el texto de los ojos.
Los primeros síntomas de la presbicia resultan más molestos por la tarde, cuando los ojos están cansados. Este "envejecimiento" progresivo del ojo conduce con el tiempo a la incapacidad de leer sin unas gafas de lectura específicas. La presbicia puede corregirse con gafas bifocales o progresivas.
Astigmatismo (irregularidad de la córnea)
El astigmatismo es un defecto que provoca una visión distorsionada debido a la asimetría de la córnea del ojo. Si la curvatura de la córnea en el plano vertical es distinta de la del plano horizontal, los rayos de luz que inciden en distintas partes de la córnea se refractan en distinto grado. Esto hace que la imagen que percibe el paciente sea borrosa. A menudo ocurre que, cuando se le muestra una cruz al paciente, este solo ve con nitidez uno de sus brazos: el vertical o el horizontal. Este tipo de astigmatismo se denomina regular, y un ojo así tiene dos puntos focales. Para corregir este defecto se utilizan gafas con lentes cilíndricas. El ojo humano suele tener una irregularidad fisiológica de hasta 0,5 D, que no requiere corrección. Las lesiones oculares causan a menudo una superficie corneal desigual, lo que da lugar a un astigmatismo irregular, caracterizado por un mayor número de puntos focales. Para corregir esta afección se requieren lentes de contacto rígidas (o blandas especializadas).
Problemas de convergencia ocular
En las personas con buena visión, los ojos enfocan sin esfuerzo un objeto determinado, realizando movimientos convergentes. A distancias cortas (por ejemplo, al leer un libro), los ojos giran automáticamente hacia dentro para mantener una imagen nítida. A distancias largas, los ojos están prácticamente paralelos. En un entorno oscuro, donde las pupilas están muy dilatadas, la profundidad de campo es mínima. Con luz intensa y pupilas pequeñas, la profundidad de campo es mucho mayor, y vemos mucho más nítido.
Gracias a la convergencia ocular tenemos sensación de profundidad y percibimos el mundo en tres dimensiones. El cerebro superpone automáticamente las imágenes de cada ojo, creando una única imagen tridimensional. Si tienes problemas de convergencia ocular, no podrás calcular con precisión la distancia a los objetos. La convergencia natural se debilita gradualmente con el tiempo, a menudo junto con la presbicia, por lo que es importante revisarla con regularidad y, si es necesario, empezar a entrenar para restablecer una convergencia ocular adecuada. Por suerte, los ejercicios destinados a recuperar la convergencia ocular natural dan muy buenos resultados, así que si los problemas de convergencia te afectan, merece la pena dedicarles algo de tiempo. Los problemas de convergencia más graves se dan en las personas con estrabismo.
El estrabismo
El movimiento del ojo en todas las direcciones —que nos permite observar objetos tanto inmóviles como en movimiento en todo el campo visual— depende del correcto funcionamiento de los músculos externos del ojo. En condiciones normales, ambos globos oculares están alineados en paralelo. En el llamado proceso de fusión, la corteza visual superpone y fusiona las dos imágenes retinianas (la del ojo derecho y la del izquierdo) en una única imagen sólida y estereoscópica.
El estrabismo es una alineación anormal de los dos globos oculares. Tiene su origen en un desequilibrio de los músculos oculares, acompañado de una correspondencia retiniana alterada o de una falta de visión binocular. El estrabismo puede provocar ambliopía ("ojo perezoso"): un debilitamiento de la visión en un ojo.
Según la dirección de la desviación, distinguimos varios tipos de estrabismo:
- Cuando un ojo gira hacia dentro, se denomina estrabismo convergente, o endotropía.
- Cuando un ojo gira hacia fuera, se denomina estrabismo divergente, o exotropía.
- Cuando un ojo gira hacia arriba, se denomina hipertropía.
- Cuando un ojo gira hacia abajo, se denomina hipotropía.
- Cuando los ojos están desalineados en diagonal, se denomina estrabismo oblicuo.
La forma más común, que representa casi la mitad de los casos de estrabismo, consiste en una tensión excesiva del músculo recto medial, que hace que el ojo gire demasiado hacia dentro. La desviación puede ser mínima y casi inapreciable, o tan acusada que la pupila casi desaparece en el rincón del ojo. Como la desviación del eje de un ojo provoca visión doble, el cerebro suprime la imagen del ojo desalineado, lo que se traduce en una visión reducida (ojo perezoso). Por esta razón, el estrabismo suele asociarse a una peor visión en el ojo desviado.
El más fácil de curar es el llamado estrabismo oculto (latente), que aparece solo cuando se usa un ojo por separado; con ambos ojos abiertos, la visión binocular mantiene los ojos convergentes y el estrabismo no se manifiesta. Aquí el tratamiento se basa sobre todo en ejercicios que mejoran la convergencia y equilibran el defecto entre los ojos.
El estrabismo aparece a menudo en niños, pero también se da en adultos. Sus causas exactas no siempre están claras. El tratamiento convencional suele abordar únicamente la visión reducida, si la hay. El estrabismo puede corregirse con gafas prismáticas que compensan la desviación, o quirúrgicamente. Sin embargo, estos métodos resultan a menudo ineficaces y pueden generar una frustración creciente para todos los implicados. Por suerte, el entrenamiento natural de la visión suele dar muy buenos resultados. Los niños responden especialmente rápido, por lo que entrenar a diario durante solo unas semanas suele ser suficiente.
Causas del estrabismo:
- El estrabismo puede aparecer en ojos sanos sin una causa concreta.
- Puede estar causado por defectos oculares que provocan una peor visión en un ojo.
- Algunos casos de estrabismo están relacionados con afecciones que dificultan el desarrollo de la visión binocular, como las cataratas.
- El estrabismo también puede asociarse a cambios en la retina que afectan a la correcta percepción de los estímulos visuales.