Ejercicios básicos
Teoría de la fijación central
Al contrario de lo que se suele creer, la zona de una imagen que se ve con nitidez con una visión normal es excepcionalmente pequeña. Las investigaciones muestran que, desde una distancia de veinte pies, solo puede verse con total nitidez un punto de unos 1,2 cm (media pulgada) de diámetro. Esto significa que, para ver con nitidez una letra de 5 cm (2 pulgadas) a esa distancia, un ojo sano debe realizar varios micromovimientos, creando múltiples imágenes que el cerebro combina en una única imagen nítida de la letra. Un ojo con un defecto de visión intenta ver de golpe y por igual una gran parte de su campo visual, fijando la mirada en él, lo que provoca tensión y errores refractivos.
La visión nítida de solo un fragmento de la imagen surge porque la retina tiene un punto de máxima sensibilidad, y cada otra parte de ella es proporcionalmente menos sensible cuanto más lejos se encuentra de ese punto. En el centro de la retina hay una pequeña elevación circular llamada mácula lútea, o mancha amarilla. En el centro de esta mancha está la fóvea, una pequeña depresión central. En medio de esa depresión no hay bastones, y las células cono son alargadas y están muy juntas.
Al aprender a ver bien un objeto, suele ser más útil pensar en el punto que no estás mirando directamente como un lugar que se ve con menos nitidez. Solo cuando la mente acepta ver con menos nitidez la mayor parte del objeto puede verse bien alguna parte de él. A medida que se profundiza la relajación, la zona que se ve con menos nitidez se amplía hasta que la parte mejor vista se reduce a un solo punto.
Todos los ejercicios de relajación de la visión conducen a recuperar la fijación central normal. También puede recuperarse mediante la práctica consciente, y a veces este es el camino más rápido y fácil para restaurar la visión. La visión extremadamente nítida se basa en un enfoque extremadamente preciso: dirigir los rayos de luz exactamente al centro de la mancha amarilla. Mirando así, por supuesto vemos solo una zona muy pequeña, pero los movimientos oculares involuntarios y rápidos (hasta 70 veces por segundo) permiten que la mente construya una imagen de cualquier superficie mayor.
Ejercicio C1. Ejercicio con la tabla de Snellen
- Coloca la tabla de Snellen a una distancia en la que la letra más grande se vea ligeramente borrosa. Cuando mires la parte superior de esa letra, su parte inferior debería verse menos nítida que la superior. Las personas con problemas de visión rara vez lo notan al principio.
- Recorre con la mirada el contorno de la letra y busca el punto desde el cual la parte superior de la letra más grande se vea más nítida. Algunas personas lo consiguen fijando la mirada en un punto mientras giran la cabeza lentamente. Cuando la tabla está colocada lejos, hay quien encuentra este punto de máxima nitidez solo tras buscar un poco.
- Una vez localizado el punto de mayor nitidez, desplaza suavemente la mirada arriba y abajo por la letra, volviendo siempre al punto donde mejor la ves.
- Haz este ejercicio seis veces y luego practica palming durante un minuto. Repite este ciclo mientras no te canse.
Ejercicio C2. Ejercicio de letras punteadas
Para este ejercicio necesitarás una tabla de "letras de puntos". La ventaja de este ejercicio es que las letras están dibujadas con puntos, lo que te permite mejorar tu lectura punto a punto y reforzar así la fijación central.
- Empieza el ejercicio con una fuente grande, recorriendo con los ojos la primera letra punto a punto.
- Luego mira la parte superior de la letra mientras dejas que la inferior se vea menos nítida. Ahora mira la parte inferior de la letra, dejando que la superior se vea menos nítida. Deberías notar un movimiento aparente de la letra en sentido contrario al de tu mirada. Repite esto 6 veces.
- Ahora mira el lado derecho de la letra, dejando que el lado izquierdo se vea menos nítido, y luego al revés: mira el lado izquierdo, dejando que el derecho se vea menos nítido. Deberías notar un movimiento aparente de la letra en sentido contrario al de tu mirada. Repite esto 6 veces.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Ejercicio C3. Ejercicio con la tabla de dominó
Este ejercicio requiere una tabla de dominó.
- Coloca la tabla frente a ti a una distancia desde la que puedas ver las fichas de dominó sin forzar la vista.
- Mueve los ojos por las filas de fichas, de izquierda a derecha, y luego de vuelta a la izquierda una fila más abajo. Continúa hasta llegar a la fila inferior.
- Ahora mueve los ojos hacia abajo por cada columna vertical, una tras otra, hasta llegar a la última.
- Después mueve los ojos en diagonal por la cuadrícula, hasta llegar a la última ficha.
- Ahora muévelos en zigzag: una ficha arriba, la siguiente abajo, por toda la cuadrícula.
- Puedes variar el movimiento de los ojos por las fichas como quieras. El objetivo de este ejercicio es que los ojos se muevan del mayor número de formas distintas posible. No intentes distinguir los puntos de las fichas; concéntrate solo en mover los ojos con suavidad.
Teoría de las técnicas de visión
El deseo de ver y captar algo que nos importa provoca tanto tensión psicológica como tensión en el sistema visual, lo que perjudica notablemente el proceso de la visión. Hay una analogía con el proceso de recordar hechos o sucesos. Mientras forzamos la mente y nos esforzamos por recordar algo, nuestros esfuerzos son en vano. Sin embargo, cuando relajamos ese esfuerzo y dejamos de forzarnos, de repente recordamos eso que parecía olvidado, después de ese "dejarse llevar".
Lo mismo ocurre con la visión.
A las técnicas destinadas a dar a quien las practica una sensación del movimiento aparente de los objetos del mundo exterior, junto con la sensación de la propia quietud del ojo, el Dr. Bates las llamó "balanceo". Nos ayudan a captar la esencia del movimiento, lo que profundiza la relajación del cuerpo y de los ojos. De este modo dejamos respirar y relajarse a la mente, permitiendo que los ojos miren sin esforzarse por ver.
Ejercicio B1. Balanceo corto
Elige dos objetos en tu campo visual, preferiblemente no demasiado grandes (por ejemplo, el marco de una ventana y un árbol lejano o un fragmento de un edificio). Es importante que un objeto esté cerca y el otro lejos.
- Ponte de pie con los pies bien separados, a aproximadamente 1 metro (3 pies) frente a la ventana, baja los brazos y los hombros, relaja el cuello y empieza lentamente a balancear el cuerpo, desplazando el peso de una pierna a la otra de forma rítmica. La cabeza permanece inmóvil respecto a los brazos y oscila con ellos como un péndulo.
- Mira al frente sin intentar ver con nitidez el objeto cercano ni el lejano. Intenta relajarte: mira, pero no te esfuerces por ver.
- Fíjate en que, cuando te inclinas a la derecha, el objeto cercano (el marco de la ventana) parece moverse a la izquierda respecto al objeto lejano (por ejemplo, el árbol). Cuando te inclinas a la izquierda, ocurre lo contrario: el objeto cercano parece moverse a la derecha respecto al objeto lejano.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Ejercicio B2. Balanceo con lápiz
El balanceo con lápiz es una variante del balanceo corto y puede practicarse en espacios pequeños, por ejemplo, sentado. Aquí el objeto cercano puede ser, por ejemplo, un lápiz o un dedo.
- Sostén un lápiz o un dedo en posición vertical, a unos 15 cm (6 pulgadas) delante de la nariz.
- Mirando un objeto lejano, balancea la cabeza de lado a lado y observa el movimiento aparente del lápiz contra el fondo de objetos más lejanos (por ejemplo, un cuadro en la pared).
- De vez en cuando cierra los ojos y continúa el movimiento aparente con la imaginación. Cada vez que abras los ojos, mira una vez al lápiz y una vez a los objetos más lejanos, intentando observar en cada ocasión el movimiento del lápiz.
Ejercicio B3. Balanceo largo
- Ponte de pie con los pies ligeramente separados y las manos en las caderas, girando las caderas, el torso y la cabeza de lado a lado.
- Al girar a la izquierda, desplaza el peso sobre el pie izquierdo, levantando ligeramente el talón derecho y tocando el suelo con la parte delantera del pie derecho (los dedos).
- Al girar a la derecha, desplaza el peso sobre el pie derecho, levantando ligeramente el talón izquierdo y tocando el suelo con la parte delantera del pie izquierdo (los dedos).
- Inicia el movimiento con los ojos y deja que luego lo sigan el torso, las caderas y todo el cuerpo. Una vez que empieza el giro, mantén la mirada relajada y deja que acompañe a la cabeza en lugar de saltar de un lado a otro; puedes parpadear con libertad.
- No te fijes en ningún objeto del campo visual en movimiento. Deja que los ojos barran junto con el giro, permitiendo de forma pasiva que las imágenes pasen sin ningún esfuerzo por distinguir lo que va pasando.
Ejercicio B4. Ejercicio de destello
El "destello" es una forma de aprender a usar la visión inconsciente y de aumentar la movilidad de los ojos. Durante este ejercicio se deja deliberadamente de lado la parte analítica y reconocedora de la mente, de modo que los ojos captan más de lo que capta la mente pensante. En alguien con un deterioro visual adquirido, una mirada breve y rápida — con parpadeo rápido y libre y los ojos en un estado de relajación dinámica, sin que intervenga la mente pensante — permite reconocer y recordar objetos que normalmente no se pueden ver.
- Para este ejercicio necesitas varias fichas de dominó o una baraja de cartas. Elige al azar una carta o una ficha y mírala a la distancia del brazo durante una fracción de segundo, parpadeando con libertad.
- Cúbrete los ojos e intenta adivinar el número de puntos de la ficha de dominó (o de la carta que elegiste).
- Repite el ejercicio con las siguientes fichas (o cartas), practicando la técnica del destello.
Ejercicio B5. Mirada analítica
Sin movimiento no hay visión. Un estado de inmovilidad de los músculos del ojo y del órgano visual da lugar a una mirada "fija", a una visión borrosa y turbia y a la incapacidad de ver correctamente. El proceso de la visión adecuada consiste en movimientos oculares mínimos y continuos. Las personas con visión normal, al observar con atención un objeto, mantienen los ojos en una posición en la que se mueven de forma continua, mínima e inconsciente de un punto del objeto a otro.
El ejercicio de mirada analítica que se describe aquí busca enseñarte esos movimientos oculares mínimos y continuos. Al principio serán acciones conscientes, pero con el tiempo tu visión aprenderá a hacerlo de forma automática e inconsciente.
- Al mirar un edificio, por ejemplo, recorre primero con los ojos su contorno exterior: por las canaletas, el tejado y el suelo.
- Luego dirige la mirada, una por una, a sus ventanas, puertas, barandillas y tejas. Intenta "recorrer" con los ojos los bordes exteriores de estos elementos. Elige formas que abunden o que sean, por ejemplo, simétricas, para que tu visión no se aburra. Salta de un elemento a otro, variando el tipo y la dirección de tus movimientos oculares. No intentes ver con nitidez estas partes del edificio.
- Parpadea con libertad para mantener los ojos húmedos y darles un momento de relajación.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Teoría de la visualización
El trabajo de la imaginación puede tener un efecto extraordinario sobre nuestra mente y nuestro cuerpo. Cada técnica de visualización pone en marcha el sistema visual, incluidos cambios en la acomodación de los ojos. Estas técnicas no solo nos ayudarán a profundizar la relajación de los ojos, sino también a reforzar la potencia y la nitidez de nuestra visión. Se hacen mejor durante el palming (cubrir los ojos), cuando los ojos están en un estado de relajación dinámica.
A continuación tienes varios ejemplos de visualizaciones que puedes usar o en los que basarte para crear las tuyas propias.
Ejercicio W1. Barco de vela
- Siéntate cómodamente en una silla, relájate y cierra los ojos.
-
Imagina que estás de pie en el muelle de un puerto,
frente a un gran barco de pasajeros amarrado ante ti.
En sus distintas cubiertas ves a los pasajeros conversando, a los niños correteando y las mesas dispuestas en el bar. Algunas personas miran hacia tierra, mientras otras pasean por las cubiertas. El enorme barco se aleja despacio de la orilla. A medida que se va, distingues menos detalles en las cubiertas. Las ventanas y las figuras de la gente se hacen más pequeñas, y el mar que rodea al barco ocupa cada vez más parte de la imagen. Brilla el sol. El barco se aleja poco a poco, haciéndose más pequeño, y quedan visibles menos detalles. Al final, está tan lejos que se convierte en un puntito en el horizonte.
- Ahora invierte el sentido de los acontecimientos y deja que el barco navegue lentamente hacia ti desde lejos, haciéndose más grande. Poco a poco empiezas a ver más detalles en las cubiertas, a reconocer a las personas y las distintas partes del barco. Deja que se acerque cada vez más hasta que llegue al muelle donde estás de pie.
- Repite varias veces, en tu mente, el alejarse y el acercarse del barco, acelerando poco a poco el proceso. Cada vez, el barco debe llegar al horizonte y quedar apenas visible — un puntito diminuto.
- Sin interrumpir la imagen del barco que se aleja y se acerca, intenta notar cómo afecta esta visualización a tus ojos y a su movimiento. Aunque se hace con los ojos cerrados, este ejercicio tiene un efecto excelente sobre los músculos y la refracción del globo ocular. Además, resulta maravillosamente relajante.
Ejercicio W2. Corredores en una pista
- Siéntate cómodamente en una silla, relájate y cierra los ojos.
-
Imagina que estás de pie en la salida de una carrera, en una gran pista ovalada.
Varios corredores se colocan en la línea de salida, y los observarás desde la línea de salida y meta. Míralos con atención y fíjate en todos los detalles que puedas de su vestimenta y su comportamiento. Ahora imagina que comienza la carrera: ves cómo los corredores arrancan por la pista ovalada, alejándose de ti. Distingues cada vez menos detalles a medida que se alejan, hasta que se convierten en simples puntitos en el punto más lejano de la pista.
- Ahora los corredores, que siguen dando la vuelta a la pista, se acercan poco a poco a la línea de meta — y a ti. Notas cada vez más detalles: su vestimenta, sus expresiones y su comportamiento. Se acercan cada vez más hasta que llegan a la línea de meta donde estás de pie.
- Repite varias veces, en tu mente, el alejarse y el acercarse de los corredores, acelerando poco a poco el proceso. Puedes variar esta visualización, por ejemplo añadiendo vallas.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Ejercicio W3. Disco flexible
Este ejercicio nos permite experimentar lo intensos y continuos que son los movimientos musculares mientras visualizamos un objeto en movimiento. Aunque los ojos están cerrados y "no ven", todos los músculos responsables de la refracción y la acomodación siguen trabajando — y trabajando correctamente — en un estado de relajación dinámica.
- Imagina que sostienes un disco flexible de goma que se dobla con facilidad formando una elipse cuando lo aprietas, pero recupera su forma circular original en cuanto dejas de presionarlo.
- Visualiza que presionas con el índice y el pulgar los lados del disco, formando una elipse vertical. Mantén esta imagen un instante, luego relaja la mano y deja que el disco vuelva a su forma original. Repite de 5 a 10 veces.
- Ahora desplaza el pulgar y el índice desde los lados del disco hasta su parte superior e inferior. Imagina que aprietas el disco hasta formar una elipse horizontal. Repite de 5 a 10 veces.
- Cada vez, imagina que tu mano presiona el disco (esto es muy importante durante el ejercicio).
Ejercicio W4. Dibujo de mandalas
Da excelentes resultados dibujar en tu imaginación distintas formas con la nariz — preferiblemente mandalas, pero también figuras como una clave de sol, un símbolo de infinito o una espiral. También puedes usar las formas de letras, palabras o tu propia firma. Durante el ejercicio puedes hacer suaves movimientos con la cabeza, imaginando que tu nariz es un gran bolígrafo con el que dibujas las formas elegidas.
Aunque este ejercicio pueda parecer tonto e infantil, es, al contrario de lo que aparenta, sumamente eficaz en la reeducación de la visión.
Fuente original: W. H. Bates, Perfect Sight Without Glasses (1920), cap. 11, 13–15 — texto completo en Wikisource (en inglés).