Ejercicios para la miopía
Teoría de la miopía
La miopía es el defecto refractivo más común. Según algunas estimaciones, hasta el 30% de los europeos y hasta el 60% de las personas en Asia son miopes. Este defecto suele aparecer antes de los 20 años. Anatómicamente, en la miopía el globo ocular está alargado, de modo que los rayos de luz que entran en el ojo se enfocan delante de la retina en lugar de sobre ella.
Puedes encontrar más información sobre este defecto aquí
Ejercicio K1. Ejercicio con la tabla de Snellen
Este es un ejercicio básico que funciona muy bien para la miopía. Incluso las personas con visión normal deberían hacerlo con la mayor frecuencia posible para mantener — o incluso mejorar — su visión más allá del 20/20.
- Coloca la tabla de Snellen a una distancia desde la que veas con claridad aproximadamente la mitad superior de la tabla, mientras que las filas más pequeñas de abajo se vean borrosas o ilegibles.
- Lee las letras de cada fila claramente visible, una letra a la vez. Intenta seguir sus contornos y fíjate en lo nítidas y negras que son. Durante este ejercicio, parpadea con frecuencia y, de vez en cuando, cierra los ojos y visualiza la letra que acabas de leer. Imagínala aún más negra y nítida.
- Mientras lees la tabla, también puedes levantar las manos hacia los lados a la altura de los ojos y mover los dedos y las palmas. Esto estimulará tu visión periférica y aliviará la tensión de la visión central.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Ejercicio K2. Estiramiento de los músculos oblicuos del ojo
Este ejercicio busca relajar los músculos oblicuos del ojo, que modifican la longitud óptica del ojo y son esenciales para una visión precisa y nítida.
- Sostén un lápiz o tu pulgar y acércalo lentamente desde abajo, cerca del cuerpo, hacia la punta de la nariz. Sigue mirando su punta hasta que toque la nariz y los ojos converjan en ese punto (es posible que veas una imagen doble cerca de la nariz).
- Después muévelo en horizontal hacia la derecha, manteniendo la mirada en él mientras se desplaza. Extiéndelo hasta aproximadamente la longitud del brazo (o un poco más cerca). Deja que la mirada lo siga hasta donde pueda cómodamente: la posición exacta del pulgar importa menos que el propio movimiento. Haz una breve pausa ahí y luego acércalo de nuevo hacia la nariz.
- Al alejarlo de la nariz en cada dirección, inhala (los músculos se tensan); haz una pausa de 1 a 2 segundos; luego exhala (los músculos se relajan) mientras lo vuelves a acercar a la nariz.
- Repite el mismo movimiento de ida y vuelta hacia arriba, y luego hacia la izquierda, como en el paso 2. Mantén los movimientos suaves, pero detente si sientes dolor. Haz de 2 a 10 ciclos completos (abajo, derecha, arriba, izquierda) según lo cansados que sientas los ojos.
Ejercicio K3. Ejercicio con dos tablas
Este ejercicio te permite practicar la alternancia entre la visión cercana y la lejana, lo que mejora la acomodación del ojo y la percepción de la profundidad.
- Para este ejercicio necesitarás una tabla especial con letras para ver de lejos y de cerca.
- Fija la tabla grande en una pared a una distancia desde la que la veas relativamente clara, y sostén la tabla pequeña en la mano.
- Lee 3 letras consecutivas de la tabla pequeña, cierra los ojos un segundo, luego mira la tabla grande y lee las mismas letras. Haz lo mismo con las 3 letras siguientes.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Ejercicio K4. Ejercicio de la cuerda
Este ejercicio te ayuda a evaluar tu propio rango de buena visión (punto cercano y punto lejano) y sirve para ampliarlo.
- Para este ejercicio necesitarás una cuerda de aproximadamente 1 m (3 pies) de largo, preferiblemente elástica, además de cuentas u otros marcadores deslizantes. También es buena idea pedirle a alguien que te ayude.
- Mide tu rango de visión nítida en cada ojo por separado.
- Sujeta un extremo de la cuerda contra el pómulo (un poco por debajo del ojo que estás evaluando). Fija el otro extremo a algo a la altura de los ojos.
- Ahora localiza tu punto cercano de visión nítida, que debería situarse en algún lugar entre 5 y 20 cm (2–8 pulgadas), según el defecto de visión. Empezando desde el extremo de la cuerda que está junto a la mejilla, desliza el marcador hacia fuera. El objetivo es encontrar el punto en el que ves el marcador con claridad y nitidez, sin borrosidad ni emborronamiento. Marca ese punto.
- Ahora localiza el "punto lejano" de visión nítida. Empezando desde el otro extremo de la cuerda (extiende el brazo, o pide ayuda a alguien), desliza el marcador hacia la mejilla hasta llegar al punto más lejano en el que aún lo veas con claridad. Marca también ese punto.
- Con el "punto cercano" y el "punto lejano" de visión nítida marcados, podemos empezar a ampliar el rango de buena visión deslizando el marcador de un lado a otro entre ellos, pasándote unos 5 cm (2 pulgadas) más allá de cada punto. Lo mejor es una cuerda elástica que puedas acercar o soltar con la mano. Inhala con calma a medida que el marcador se acerca al ojo, y exhala a medida que se aleja. Haz esto durante unos 4 minutos cada vez, pero con bastante frecuencia a lo largo del día (hasta 10 veces). Si un ojo es más débil (un "ojo perezoso"), trabaja más con él para que su nitidez alcance la del ojo más fuerte.
Ejercicio K5. Lectura con "tromboneo"
Este ejercicio consiste en "engañar a los ojos" sosteniendo el texto (una tabla o un libro) muy cerca de los ojos, desde casi tocarlos hasta unos 9 cm (3,5 pulgadas). A medida que acercas la tabla, la letra empieza a verse borrosa, porque el ojo no puede acomodar a una distancia tan corta. En una persona con miopía, la imagen se enfoca por un momento sobre la retina, o incluso más allá (una especie de hipermetropía paradójica). Como resultado, el cerebro indica a los ojos que seguir tensando los músculos oblicuos no tiene sentido. Esta señal provoca la relajación de los músculos del ojo, que es justo lo que buscamos. Al mismo tiempo, mover el libro como un trombón ayuda a ampliar tu rango de visión nítida, gracias al cambio suave de la acomodación.
- Coloca la tabla o el libro a unos 15 cm (6 pulgadas) de distancia y cubre un ojo. Empieza a acercar lentamente la tabla hacia el ojo.
- Cuando la letra se vuelva borrosa, desplaza la mirada por las letras y palabras sin intentar reconocerlas. Parpadea de vez en cuando.
- Ahora invierte lentamente el movimiento hasta que el texto se vea perfectamente nítido. Detente un momento en ese punto y lee una o dos frases.
- Después aleja aún más la tabla hasta que el texto se vea ligeramente borroso. Parpadea y vuelve a acercar la tabla hasta el punto de máxima nitidez y luego un poco más, hasta que el texto sea prácticamente ilegible. Repite los pasos 3 y 4 (tromboneo) varias veces. Esta técnica aumentará tu rango de buena visión en el "punto cercano".
- Repite el ejercicio con el otro ojo.
Ejercicio K6. Ejercicio con un calendario
Este ejercicio te permite practicar el cambio de acomodación de los ojos, reforzando así tu agudeza visual.
- Para este ejercicio necesitarás una tabla de calendario especial con tres tamaños diferentes de números.
- Fija la tabla de calendario en la pared a una distancia desde la que veas con claridad los números más grandes, tengas dificultad para reconocer los medianos y no puedas leer los más pequeños.
- Empieza el ejercicio mirando el primer número grande (1), cierra los ojos y gira la cabeza hacia la derecha. Luego abre los ojos y vuelve la mirada a la tabla, deteniéndote en el siguiente número (aquí el 2). Cierra de nuevo los ojos y gira la cabeza hacia la izquierda. Vuelve a abrir los ojos y regresa a la tabla, mirando el siguiente número (en nuestro ejemplo, el 3), y así sucesivamente hasta llegar al final de la primera fila (1–10). Haz un palming breve.
La parte adicional del ejercicio estará disponible solo para miembros de la Zona Premium.
Fuente original: W. H. Bates, Perfect Sight Without Glasses (1920), cap. 9 y 26–27 — texto completo en Wikisource (en inglés).